Resumen de la mesa redonda sobre el Soterramiento del Ferrocarril en Valladolid

Empezó la sesión con un breve comentario José Luis Sainz Guerra, que actuó como presentador y moderador de la mesa. Comentó el presentador la complejidad del tema del soterramiento, una obra civil, que tiene múltiples impactos y ramificaciones: en el ámbito urbanístico por la mejora de la calidad de los barrios, en la economía del municipio, con repercusiones en la mejora de la calidad de vida, en el ámbito social con la reducción de la desigualdad. Aclaró que la Asociación Cultural Ciudad Sostenible no tiene una postura uniforme sobre el tema, ya que cada socio defiende su propia opinión. Disculpó a Elena Martín Mantecón, que por un tema de salud no pudo asistir, ya que inicialmente estaba previsto que fuera ella la presentadora de la mesa.

La mesa redonda sobre el Soterramiento del Ferrocarril de Valladolid estaba compuesta por José Luis Lara, exconcejal del Ayuntamiento de Valladolid por el PSOE; Zenón Jiménez Ridruejo, catedrático jubilado de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid; Alberto López Soto, presidente de AVECO y Margarita García, presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado.

Inició su exposición José Luis Lara destacando que el soterramiento es una oportunidad para la historia del ferrocarril en Valladolid. Desgranó las etapas más importantes del proyecto, desde el inicio de la idea del soterramiento, los estudios preliminares, pasando por la firma de un convenio con cuatro instituciones: ADIF, RENFE, Junta de Castilla y León y Ayuntamiento de Valladolid. Señaló la importancia del mantenimiento de la industria ferroviaria y de los trabajadores en Valladolid, “los Talleres de RENFE tenían muchos novios”, dijo, para indicar la amenaza de la pérdida del empleo por traslado de la actividad a otra ciudad. Con el nuevo gobierno municipal se abandonó el soterramiento por la integración, y se firmó un nuevo convenio. Los Talleres se construyeron, pero con un coste que ha triplicado lo previsto. Seguidamente explicó los números –en millones de euros- que ha hecho sobre el soterramiento: ingresos totales por la venta de las parcelas 799,3 M., aportación de ADIF según convenio 180 M. Total ingresos 979,3 M. Gastos del soterramiento 374,9 M., obras pendientes del convenio 272 M. y deuda 404 M. Total 1050,9 M. Por tanto, el déficit y por tanto la necesidad de financiación se reduce a 71,6 M., lo que no es una cifra inabordable para el Ayuntamiento, pues la contribución del Ayuntamiento sería de 17,9 M.

Inició su intervención Zenón Jiménez Ridruejo con la pregunta: ¿De qué hablamos cuando hablamos del soterramiento? Estamos hablando del proyecto de futuro de Valladolid, del mayor proyecto de inversión pública de la ciudad, del proyecto que compromete la mayor aportación de las administraciones públicas, del que tiene el impacto más importante en la ciudad después de FASA. Su incidencia en el empleo será de 20.000 empleos directos y 25.000 empleos inducidos adicionales. Será el más importante proceso de reparto de la renta en la ciudad. Afectará a 30.000 viviendas con un incremento de su valor de 20.800 euros/vivienda, la revalorización de los locales alcanzaría 23.400 euros/local. El soterramiento mejoraría la calidad de los barrios al borde del ferrocarril por múltiples razones, como reducir el ruido, la desratización, la creación de un eje esencial que mejorará ambas márgenes, etc. Y termina, “un socialista no puede engañar a los ciudadanos, o no puede hacerlo impunemente”.

Interviene a continuación Alberto López, diciendo: “no vengo a defender intereses particulares, vengo a defender los intereses de la ciudad”. El soterramiento es una opción ilusionante, es el proyecto que más puede mejorar la ciudad. Desde hace tiempo se defiende el soterramiento desde el foro de los empresarios por muchas razones: El soterramiento es una deuda con los barrios al otro lado del ferrocarril y contribuiría a la reducción de la desigualdad. Es necesario, imprescindible la regeneración urbana en los barrios a ambos lados del ferrocarril. Con el soterramiento se fijará población y se situará a Valladolid en el mapa. Es un proyecto que merece la pena. Termina diciendo: “Es un tren que no podemos perder”.

Margarita García se declara menos optimista con el proyecto del soterramiento. Afirma que la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado ha estado muy encima desde el principio, vigilando los diferentes pasos que se han dado en el soterramiento, desde la firma del primer convenio, pasando por el plan Rogers, la firma del segundo, etc. La Federación fue muy crítica con el plan Rogers, contra el modelo urbano que proponía, acusaron entonces la falta de participación ciudadana. Al mismo tiempo acusa a las administraciones públicas de dejadez en la puesta en marcha del proyecto, al tiempo que se abandonaron los bordes, los márgenes del ferrocarril, llenos de suciedad.  Se pidió información al Ayuntamiento y no hubo facilidades, hasta 2015.  La Federación intervino en tres plenos, se convocó una manifestación ante la Estación. Dice finalmente, “no entiendo la cerrazón del Ayuntamiento que se niega a debatir sobre este tema”.

Después de la intervención de los cuatro ponentes se inició el turno de preguntas del público asistente. Las intervenciones fueron muy variadas. Se comentaron varios temas de los que se hace un resumen:

La administración ferroviaria se aprovechó del Ayuntamiento. La firma del segundo convenio, con la renuncia al soterramiento, pone de manifiesto que las administraciones se han aprovechado del Ayuntamiento de Valladolid, el cual ha pagado obras ferroviarias en demasía –que eran responsabilidad de ADIF- y no ha conseguido el soterramiento, sino unos pasos inferiores que tienen un coste más bajo.

Los fondos europeos son aplicables al soterramiento. Se cita la existencia de 540 licitaciones con fondos europeos, una de ellas en Valladolid: la variante exterior de mercancías que ADIF ha adjudicado en 17 M. de euros.

Los pasos inferiores realizados para la integración no son seguros. Se sigue olvidando que los túneles bajo el ferrocarril, a pesar de ser más amplios, son espacios que dan miedo a determinadas horas de la noche, especialmente a las mujeres, por ser las más vulnerables.

El ferrocarril no es barrera, como no lo es el río Pisuerga.

El modelo de integración ya se inició con un concurso de mejora de los bordes, que se construyó en unos 200 metros en Pilarica. La propuesta de Eduardo González Fraile –ganador del concurso- se materializó, el problema es que quedó como una muestra, que no se ha desarrollado.

Son los nuestros los que han abandonado el soterramiento. El alcalde firmó ante notario que realizaría el soterramiento de ser elegido. Luego nos engañó, han estado mintiendo a la ciudadanía.

Sobra la demagogia en este debate. AVECO quiere negocio y por eso apoya el soterramiento. El tren no es sucio, ni ruidoso.

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