El miércoles, 28 de mayo de 2025 tuvo lugar la conferencia de Juan Requejo Liberal en la sede de la Federación de Vecinos Antonio Machado de Valladolid, con el título “Valladolid regresa a su territorio: alimentación y energía”.

Hizo la presentación del conferenciante el arquitecto Diego González Lasala, quien agradeció la presencia de Juan Requejo en la Asociación Cultural Ciudad Sostenible. Describió brevemente su perfil profesional, destacando como economista y geógrafo, comentó su trabajo en numerosos planes urbanísticos, ya sea como redactor, ya sea como consultor. Destacó la capacidad del conferenciante de explicar conceptos difíciles, de hacer sencillo lo inexplicable. Agradeció la ayuda que supuso para él, como arquitecto, la colaboración en algunos de los trabajos de Juan Requejo, en la época más dura de la profesión, cuando la crisis desmanteló las vidas de las personas.
Empieza Juan Requejo su intervención comentando que sus reflexiones provienen de su labor profesional, son un producto de la actividad como planificador en muchos puntos de España.
Describe la historia de la humanidad en relación con la energía. Pone en relación el aumento de la población con los cambios en los cultivos y el transporte y el consumo de la energía. Comenta a través de varios gráficos el incremento del consumo de la energía de la humanidad a lo largo de la historia; se detiene en dos cambios, la transición del neolítico al paleolítico, con la aparición de la agricultura, el sedentarismo y la ganadería, y el gran cambio que se produce en el siglo XIX con la industrialización, que se inicia con la explotación de los combustibles fósiles y el avance de la tecnología. En el primer escalón se pasa de gastar 100 vatios a 300 persona/día. Sin embargo, cuando se produce la industrialización se pasa de 300 a gastar 12.000 vatios diarios por persona. Paralelamente al incremento del consumo de la energía, se produce un aumento de la población mundial. Tecnología y energía, se trata de un baile diabólico. El regalo del petróleo, que hay que gastar cuanto antes. Se produce un crecimiento exponencial hasta los 8.000 millones de habitantes.
Las sociedades primitivas, previas a la industrialización tenían una dependencia absoluta con su territorio, de donde extraían la energía (alimentos, pastos, madera, molinos de viento e hidráulicos) con el que guardaba un equilibrio estricto.
El sistema tecno-fósil provoca el sistema de globalización, que se expande por todo el mundo, de modo que la ampliación de la búsqueda de energía en nuevos territorios da lugar a que se exploren los más remotos rincones, para finalmente llegar a cualquier lugar del mundo, por lejano que esté, si tiene recursos que puedan ser extraídos. La mejora del transporte hace que se rompa el vínculo ciudad-territorio. Ya no estamos relacionados con nuestro territorio, ya se ha roto la dependencia de la ciudad con su entorno, ahora la comida, la energía, los recursos vienen de territorios muy lejanos.
En la actualidad se ha generalizado un sistema en el que unos núcleos superpoblados absorben la energía y los recursos de todo el mundo. El problema es que ahora todo el mundo quiere reproducir esa fórmula basado en la energía barata y abundante, combustibles, materiales, alimentos, que son traídos del último confín del mundo. Ese es el problema. Esta fórmula es absolutamente imposible de generalizar, 8.000 millones de personas consumiendo 12.000 vatios por persona y día. Y todo el planeta quiere llegar a consumir esos 12.000 vatios.
Muestra un gráfico en el que se expone la evolución de las fuentes de energía en la humanidad a lo largo de las épocas. La biomasa era el combustible más utilizado, también se extraía energía del viento y el agua. Antes de 1850 había una fuente de energía importantísima, el esclavismo. La utilización de esclavos forma parte de la energía que da lugar a los grandes imperios: Egipto, Grecia, Roma, EEUU. Pero a partir de 1.800 empieza a quemarse carbón y más tarde el peso del petróleo va aumentando y desplazando el carbón. Destaca los altos porcentajes que en la actualidad tiene la energía fósil, carbón, petróleo, gas natural. El petróleo alimenta el transporte. En 2022 las renovables forman parte de las fuentes de energía, con porcentajes bajos, pero lo más preocupante es que todavía se sigue aumentado el consumo de petróleo. En España consumimos ahora más petróleo que antes, a pesar de las nuevas fuentes de energía renovable.
Las civilizaciones antiguas captaban la energía de su territorio. Los molinos de viento, las aceñas en los ríos son algunos ejemplos. Y por supuesto los pastos que alimentaban a los animales de carga, los caballos, los mulos que movían los carruajes a través de los cuales se desplazaba la gente y las mercancías. También era muy importante la utilización del sol como forma para secar el barro de los adobes o las cosechas, el secado de forrajes, son formas de utilizar la energía en la sociedad preindustrial. Todos esos sistemas de captar la energía del territorio cercano desaparecieron cuando surgieron las energías derivadas del petróleo. Las aceñas, los molinos de viento entran en decadencia y los pocos conservados lo son por cuestiones patrimoniales o turísticas. La generación de energía desapareció del territorio. Si ahora volvemos a ver los molinos de viento en nuestros campos es por el temor al agotamiento de los combustibles fósiles.
Hace millones de años, el sapiens-sapiens se acoplaba al sistema por una cadena trófica, obtenía alimentos de una cadena animal y a su vez era devorado por otros animales. Cuando llega el sistema tecno-fósil barre con todos estos mecanismos y aparecen las máquinas eficientes. Llega un momento en el que la población ya no sabe de dónde viene la energía. Sin fuentes alternativas de energía no se produce ningún debate sobre el petróleo. El regreso de la producción de la energía en nuestro territorio es conflictivo. Y es conflictivo porque se dejó pasar la oportunidad de reflexionar sobre la relación entre energía y sociedad.
Destaca la situación de Cataluña y el País Vasco en relación a la energía, también Madrid, al ser estos territorios grandes consumidores de energía y al mismo tiempo se están resistiendo a la implantación de las renovables. Es muy crítico con los políticos de algunas regiones, que ante los micrófonos periodísticos se posicionan hipócritamente a favor de las energías renovables y en contra del consumo de los recursos provenientes de los combustibles fósiles, pero que en la práctica dificultan o impiden de forma absoluta la construcción de instalaciones de energías renovables en sus territorios, utilizando la burocracia como barrera. Sencillamente rechazan que la energía que consumen venga de una zona cercana, al tiempo que se niegan a reflexionar y encarar el coste que la producción de energía tiene sobre el paisaje.
Cuando aparecieron las renovables no se hizo una reflexión sobre la necesaria planificación de la energía en el territorio. Lo cierto es que no hay una cultura de la planificación en nuestra sociedad. Pero las energías renovables deberían haber supuesto una reflexión colectiva, dónde colocar los grandes molinos, en qué zonas han de ponerse los campos fotovoltaicos, qué significan estas nuevas instalaciones en términos de nuevos puestos de trabajo, en términos de infraestructuras. Finalmente, lo que vemos es que se amparan en la aplicación de medidas excepcionales, presionados por la urgencia del momento, la necesidad de energía barata, ante la perentoriedad de cambio climático, etc. Se dice: “no hay tiempo para reflexionar porque estamos en una emergencia climática”. Por supuesto, en esas circunstancias se ofrece el territorio entero, no se tienen en cuenta aspectos urbanísticos o paisajísticos.
Reflexiona sobre las crisis, que cíclicamente golpean las sociedades. Destaca las siguientes: la crisis climática, la crisis energética, la crisis de biodiversidad y la crisis del sistema alimentario global.
Todas estas crisis están interconectadas, pero cada una de ellas tiene sus leyes. Destaca como la más importante de todas las crisis es la de la biodiversidad, porque el homo sapiens-sapiens es un mamífero que está extraordinariamente integrado en los ecosistemas y que depende de ellos. Vivimos en un mundo del que nos alimentamos, dependemos del universo vegetal, que tiene sus raíces en ese metro de profundidad que tiene el suelo fértil, dependemos de los microorganismos que están en ese suelo, las células eucariotas, las bacterias, los insectos, etc. Somos un eslabón de la cadena trófica, de la que dependemos, de la que vivimos, necesitamos un suelo sano. Sin tejido vegetal no vivimos, no habría alimentos. Ya no es un tema del número de linces, que también, lo que importa es ese suelo que estamos degradando y haciendo desaparecer.
Hay que destacar también la dependencia absolutamente crítica del abastecimiento de los alimentos de los abonos químicos en la actualidad. Las cosechas anuales agotan el terreno, antes se abonaba con el pastoreo o se dejaban los suelos en barbecho. Ahora se utilizan abonos químicos para recuperar la capacidad productiva de los terrenos cada año. Sin abonos no hay producción agrícola o esta baja mucho. La reposición de la fertilidad se realiza por medio del abonado químico. Antes la reposición de la fertilidad se producía cuidando el suelo, por medio del abono de las ovejas que pastaban. En la actualidad la producción agrícola depende de un fertilizante moderno. Se trata de obtener amoniaco a partir de agua y el gas natural. El proceso industrial llamado Haber-Bosch, es un método para fabricar amoniaco y eso da lugar a que, por métodos químicos y gas natural (nuevamente la energía fósil) se puede reproducir la fertilidad. Pero eso tiene un problema, no se restituyen todas las sustancias, lo que genera que las cosechas anuales, a pesar de los abonos químicos, están agotando el suelo. El fundamento de la revolución verde sale de métodos químicos, que están acabando con la salud del suelo. No solo eso. Las ciudades españolas han crecido ocupando las huertas, es decir los suelos más fértiles. Los nuevos barrios se construyeron sobre las riberas de los ríos, destruyendo los terrenos de regadío. Nos estamos cargando el suelo.
No solamente hay que volver a vincular las ciudades con su territorio en relación con la producción de la energía, hay que recuperar el enorme patrimonio de los suelos fértiles. Los terrenos de las vegas, de las riveras de los ríos, de los terrenos con capas de acumulación sedimentaria, que son la base para las buenas cosechas. Necesitamos un suelo sano. Sin tejido vegetal no hay trigo, maíz o cebada, no hay alimentos, no hay microbios, insectos, lombrices o vacas.
El territorio de Valladolid destaca por la presencia de dos grandes ríos, el Duero y el Pisuerga; acompañados por infraestructuras potentísimas extendidas por el territorio, el canal de Castilla y el canal del Duero. Ambos canales no podrían entenderse sin otras infraestructuras que los acompañan. Los dos canales están en relación con importantes embalses aguas arriba.
La energía fotovoltaica tiene un efecto extraordinario sobre la biodiversidad. Hemos visto que al cabo de cinco años los terrenos sobre los que se ha colocado una instalación fotovoltaica, que hasta entonces habían sido dedicados a los cultivos intensivos, con agroquímicos y fitosanitarios, han mejorado en biodiversidad, claramente hay una mejora en la microbiota, pero también mejora la biodiversidad, aparecen insectos, aves, mamíferos, que habían desaparecido. También hay que señalar el efecto sobre el empleo. Los cultivos de cereal de secano tiene un número de trabajadores muy reducido, se basan sobre todo en grandes maquinas, tractores, cosechadoras. Las energías renovables no representan una reducción del empleo rural. Más bien lo contrario. No hay una pérdida de empleo agrario y hay cambios relevantes en la biodiversidad.
Finalizada la conferencia se inicia el turno de preguntas.
Se pregunta desde la sala sobre la permeabilidad de los suelos urbanos. Hay cada vez más conciencia en algunas administraciones, de modo que cuando se pavimenta una vía pública hay que colocar vegetación en ella y dejar amplias zonas del suelo sin cubrir por el pavimento, hay que ser generoso, tiene que haber un porcentaje del suelo, que permita la infiltración del agua de lluvia en el subsuelo. Otra solución, que se saca mucho pecho en urbanismo, son los techos verdes, es la colocación de vegetación en las fachadas y los tejados, las cubiertas y las fachadas verdes, las hay de 10 cms. y las hay de 50 cms. de espesor. ¿Crees que estas soluciones nos pueden ayudar para revertir este proceso de la invasión del hormigón? Contesta Juan Requejo diciendo que aumentar la permeabilidad del suelo urbano, incrementar la vegetación en las ciudades con mayor porcentaje de vegetación, con jardines verticales, etc. forma parte de la solución, pero no es la solución. Esas soluciones desde un punto de vista cuantitativo no serán muy importantes, pero pueden serlo para la recuperación puntual de la salud ecológica de los territorios fluviales. Las ciudades están siempre cerca de los ríos, y el cuidado de dejar áreas permeables, sin cementar o asfaltar, puede ser una mejora importante. Comenta el ejemplo de Sevilla, donde vendría muy bien tener más infiltraciones (de agua en el subsuelo) para la mejora del sistema hidrológico de la ciudad. Dice: “Hay que hacer urbanismo con lo que se ve y con lo que no se ve. Hay energía que no se ve que nos mata. No podemos decir que el agua que no se ve no existe. El quid de la cuestión es que solamente vemos el problema del agua cuando hay inundaciones. Para la sociedad hay un problema con la energía cuando hay un apagón; solo tenemos un problema con el agua cuando hay una riada”. Lo que sí hemos hecho en algunos planes urbanísticos es redactar una norma y obligar a incluir una medida de extraordinaria novedad y enorme complejidad tecnológica, cuyo origen no sé si viene del MIT o del Silicon Valley, que se llama aljibe. Es decir, un depósito, que recoge el agua de lluvia, la guarda durante meses, para poder utilizarla cuando llega la temporada seca, cuando haya escasez. Esta solución se ve por algunas personas con ojos muy críticos: ¿Está usted loco? ¿qué hace almacenando agua cuando abres el grifo y tienes toda la que quieras? Lo que pasa es que a veces se agota el agua y el grifo no funciona. En las zonas de menor pluviometría debería incluirse la construcción de aljibes. Así como la utilización de las aguas grises para muchos usos que no requieren agua potable, concluye.
Un espectador comenta que cuando uno tiene una instalación de captación de energía solar en casa, mira la energía de otra manera, mira horarios, cuando tienes tu propia instalación administras la energía de forma mucho más eficiente. ¿Alguna administración con cierta entidad se está preocupando de estos temas? ¿Cómo podemos conseguir un cambio en la conciencia de la gente en relación a los temas de la energía? Contesta Juan Requejo que la Comisión Europea tiene un discurso, pero que su política no está inspirada por la moral o la ética. Más bien se trata de una cuestión de egoísmo económico, la factura de energía fósil en España es de 75.000 millones de euros al año, para cualquier economía, también para la Unión Europea es una auténtica sangría. Es también un problema de dependencia del exterior y de vulnerabilidad frente a situaciones que no controla. Es la Comisión Europea la que está más preocupada por estos temas y descarto que sea por ética. En relación a la segunda pregunta, estoy sorprendido y desanimado, dice, muchos de mis compañeros con los que colaboro están totalmente entregados a la lucha contra las renovables. No puedo entender esa locura, esa demencia. ¿Quiénes se están frotando las manos con esa situación? Las eléctricas. Las tres grandes compañías eléctricas están metiéndonos las nucleares por las narices, ¿por qué? Pues está claro, la energía producida por las nucleares cuesta 75 euros/kwh, mientras que las renovables cuestan 32 euros. Ahora las grandes compañías están encantadas porque oyen a los activistas de izquierdas decir que la culpa del apagón fue de las renovables.
Otro espectador (Fernando Manero) plantea varias preguntas puntuales: ¿qué entendemos por sistema identitario? ¿Qué relación hay entre las energías renovables y el transporte? Según lo dicho las energías renovables tienen un papel prevalente en el transporte. Hace un comentario sobre las citas a la ordenación del territorio: el gran paradigma que de alguna forma ha sido víctima de una falta de consideración. Y eso a pesar de que se sabe que una buena ordenación del territorio resulta indispensable. ¿Hasta qué punto se puede llegar a una reorientación del modelo de crecimiento? ¿Hasta qué punto esta visión esperanzada forma parte del ideario político y de la visión pública? Es decir, todas las transformaciones que se han experimentado desde el punto de vista agrario en España tienen que ver con las directrices de la PAC. ¿Crees que en la Política Agraria Común, la PAC, hay alguna sensibilidad por este tema? La UE ha puesto en marcha el pacto verde. ¿Qué posibilidades tiene este pacto de prosperar? ¿Se ha bajado la guardia en la Unión Europea en la lucha del cambio climático?
Responde Juan Requejo que estamos impregnados en la actualidad por la idea de que el crecimiento es la única forma de vida (de las economías actuales). Pero no hablamos de crecimiento, tampoco de decrecimiento, hablamos de conservación. Toca conservar, no crecer. En las directrices del territorio de Euskadi ya se habla de reutilización y por tanto de conservación. ¿Qué políticas urbanísticas, dotacionales, sociales, económicas hay que hacer para conservar? Los medios de vida de Valladolid y especialmente el suelo, se nos están escapando entre los dedos. ¿Cómo conservamos? Qué relación hay entre renovables y transporte. El biogás. El biogás estaba muy retrasado en España, pero de repente se ha acelerado y ahora hay tortas para la instalación de centrales de biogás en todos los territorios.
El sistema inmunológico del cuerpo humano, sobre el cual Lynn Margulis trabajó mucho, es un buen ejemplo. El sistema inmunológico no es un ejército de células que va vigilando las fronteras para que no entren intrusos con un ADN diferente. El sistema inmunológico está relacionado con el exterior. Es decir, un sistema orgánico que no esté equilibrado con el exterior genera reacciones autoinmunes. Las relaciones de nuestro organismo con el exterior son simbióticas, no son patológicas. Por poner un ejemplo: Yo he trabajado con UNESCO. El concepto Patrimonio Mundial es un concepto liofilizante. Pretender conservar el patrimonio dejándolo exactamente como está, es reconocer su valor y decir: “esto se va a quedar exactamente así”. Eso es matarlo. Es muy difícil conservar. Pero pretender paralizar la evolución manteniéndolo muerto, es una pérdida básica de su origen y de su papel. Cuando trabajaba en Santiago de Compostela o en Segovia con el Plan de Gestión se pretendía hacer un plan de gestión de identidad viva. ¿Cómo se relaciona ese sistema con el exterior? pregunta al público. Y relacionarse con el exterior es entender que hay integraciones, relaciones con otras culturas y entender cómo se integran con ellas sin acabar con lo propio. Por eso pongo aquí, señala un gráfico: Integración, Adaptación, Relaciones con el Exterior.
Interviene finalmente Diego González Lasala para dar las gracias a la participación del público, agradece la claridad del conferenciante, dando por finalizado el coloquio.
