Avance del Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid

Una vez estudiados los documentos que forman el Avance del Plan General de Valladolid, se ha presentado una alegación ante el Ayuntamiento. En ella se plantean varias observaciones, entre las que destacamos la obligación legal que tiene el Ayuntamiento de favorecer la participación ciudadana en la realización del planeamiento, la necesidad de tomar decisiones basados en hechos reales, analizados con seriedad y detalle -y no en ilusiones o deseos- y finalmente sobre la cuantificación y localización del suelo urbanizable, verdadero caballo de batalla del urbanismo especulativo que alimenta todavía la burbuja inmobiliaria y que sigue inspirando la acción municipal.

Alegación a la Modificación Puntual del PGOU de aparcamientos de residentes en suelo público Expte. 03/2012.

La Asociación Cultural Ciudad Sostenible ha presentado ante el Ayuntamiento de Valladolid y dentro del plazo legal establecido la siguiente alegación al proyecto de “Modificación Puntual del PGOU de Valladolid, relativa a aparcamientos de residentes en suelo público (Planeamiento, Expte: 03/2012) sometida a información pública, y en relación con los procedimientos de Desafectación simultanea de los aparcamientos subterráneos para residentes sitos en PASEO DE ZORRILLA, CALLE GUIPÚZCOA, MIRABEL-RONDILLA DE SANTA TERESA y AVDA DE PALENCIA”.

Hay mucho lodo y muy poco decoro

A estas alturas todos sabemos  que en esta ciudad el urbanismo es la madre de todas las batallas, con milicias mercenarias incluidas; y que la testosterona se ha adueñado de las palancas del poder. La exigencia de decencia en lo publico y de responsabilidad por la indecencia es algo a lo que se resisten instituciones políticas  e instituciones judiciales, (si es que no son la misma cosa), partidos y elites económicas. Las componendas del poder son más importantes que el repudio a la ilegalidad y a la falta de ética y estética. Y ahí está  nuestro  siniestro y mágico Plan General de Ordenación Urbana. Crisol del desapego de la gestión publica al Estado de Derecho y de este cáncer de cinismo político  que se expande sin tener, al parecer, un limite ético o moral que lo contenga.

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